“Me duele cuando veo el pasado y me recuerdo tan rota, y a pesar de ya no ser quién un día fui, aún puedo recordar como calaban las heridas, tan frescas que si las tocaba aún ardían.”
— La sinfonía del alma.
“Me duele cuando veo el pasado y me recuerdo tan rota, y a pesar de ya no ser quién un día fui, aún puedo recordar como calaban las heridas, tan frescas que si las tocaba aún ardían.”
— La sinfonía del alma.
Quiero decirte qué ese dolor qué no le cuentas a nadie, va a pasar. Qué un día volverás a bailar y a reír sin temor a romperte en el proceso.
Quiero qué sepas que los días malos no durán para siempre, qué al final vuelve a salir el sol y tú vuelves a florecer.
Quiero decirte qué la herida cerrará, sólo deja de tocar dónde te duele.
Si quieres llorar házlo, hasta secarte y luego ve al mar a llenarte el alma de olas y atardeceres.
Quiero decirte qué siempre habrá amor, siempre te tendrás y eso es lo más importante.
Regálate las flores, cómprate ese chocolate, invítate ese helado. Ponte el vestido corto, las medias de red, el labial rojo.
Porque todo pasa, no dolerá para siempre. Date oportunidad de sentir que no puedes más y luego sorprendete al darte cuenta que lo lograste.
Si el amor se acabó, no hace falta mencionarlo, ¿sabes? Desde el buenos días por mensaje se nota, no hace falta hacer notar de algo que dejó de estar en nosotros hace mucho tiempo. Tus respuestas dejaron de ser las mismas, si, la monotonía es algo que la gente odia pero, ¿no es eso lo que hace ser una relación? Acostumbraste a un cuerpo, una alma, unas rutinas, sensaciones, en fin.
La costumbre no sonaba mal contigo, aunque ya no puedo hacer nada, porque hace medio invierno que dejaste de estar aquí conmigo.
Te extrañaré, si, se notará en mis ojeras mojadas, en qué dejaré el plato medio lleno, el café estará frío como mi sangre, pero me acostumbraré a dejar de pensarte, habrá días y lugares donde indudablemente estarás y eso es inevitable, pero ya no será lo mismo. Un recuerdo duele menos cuando dejas de prestarle atención.
Te entiendo perfectamente cielito mío, y aunque me duela todo esto, no puedo juzgarte porque decidieras alejarte de mí. Siempre te lo dije: "Soy un desastre de persona", pero tú me contradecías diciendo que era un infinito universo y que no te daba miedo conocer cada una de mis galaxias. Pero mira cariño, al final comprobaste que lo que te decía era cierto, porque viste en mí un conjunto de desastre lleno de tristeza, malos hábitos, e inestabilidad emocional. Al final viste mi parte oscura, y entendiste no era digna de tu afecto, de tu bonito trato, de tu dulce consuelo y de tu sincero querer.
Viste todo lo que no merecías, y fue así como al final, decidiste irte para siempre.
Ámate lo suficiente como para no permitir que alguien que dice quererte, te ponga como su segunda opción.
Hoy te extrañé como hace mucho no extrañaba a alguien. Tu ausencia se siente como un hueco en el pecho que espero algún día ya no sentir.
El brillo que hay en tus ojos cuando hablas de algo que te emociona o simplemente porque estás feliz, nadie merece quitártelo, recuérdalo en todo momento.
Recuérdame cada noche cuando la luna se posa en tu ventana, recuérdame en los atardeceres en los que solíamos hablar de todo un poco, recuérdame en las mañanas donde te despertaba con un beso y una copa de champán.
Recuérdame, no me olvides.
En esta noche de lluvia, sudor, frío, lágrimas y tabaco es donde más presente te tengo, tan cálida y alegre como la brisa del verano. Por favor no vuelvas, no quiero que me veas así, de igual forma sigo molesta contigo.